martes, 23 de septiembre de 2014

Experiencia cruel

El cielo se puso azul justo después de la tensión muscular que se sintió ayer intentando llegar al centro de la Tierra, justo antes que me arrancaran los órganos mientras mi boca sostenía el huevo (o el huevo mi boca... no importa)...

Potencia en Acto

Flan... con dulce de leche...

oveja... que pasa el día al sol del campo comiendo pasto...

un perro... que que se refriega la espalda contra el piso aspero y se retuerce para que el roce llegue a todo su cuerpo...

un gato... que se frota contra los bordes de las cosas para rascarse el cachete y la comisura de los labios...

lunes, 21 de julio de 2014

Buscando un mundo para una tesis

Es muy despacio que preciso a dilucidar alguna cuestión respecto a esto. A esta altura la confusión es tal que no se si alguna vez habrá alguna estructura coherente en este trabajo. Aun tampoco entiendo mucho cuando es trabajo y cuando no, ni tampoco comprendo muy bien para qué hago lo que hago.
Ni hablar de la cuestión: ¿Por dónde comenzar? ¿Qué son las palabras? ¿Qué intento hacer escribiendo estas palabras? Me doy cuenta que hay un problema que se está construyendo. Anoche leyendo sobre la enacción veía que hay cosas que se pueden decir, pero no explicar. Y sin embargo se explican. Las críticas sobre este concepto no se acercan en nada al motivo de su creación. Al menos lo que yo considero el motivo de su creación. También comprendo que el lenguaje no es suficiente y que cuando escribo yo es porque no encuentro otra manera de escribir eso que me hace máquina-escritor-sentado conectado físicamente al medio ambiente gatos-estufa-Ana-mate-computadora-palabras-pan-manteca-silla y metafísicamente a las imágenes-recuerdo laboratorios-desnudos-oscuridad-encuentros-cuerpos-lecturas-afectos-miedos-abrazos-besos-sensacióndeunaeternidad-cuerpoextendido.

sábado, 7 de diciembre de 2013

Eva-luación (para el curso de Acontecimiento y prácticas psicológicas)

Primera, segunda, de una costilla dicen... eva, el nacimiento de la humanidad, o de la posibilidad de humanidad... la certeza definitiva que lo minoritario no es menor. Quizás hay un contradictorio eva-ismo en el feminismo, porque no hay manera de mantener orgulloso una cara de un binarismo más que por su carácter minoritario y a la misma vez el deseo de que sea mayoritario. Y entonces, minoritario de qué? no de numero, ya lo sabemos, no depende de números. Tampoco de "nivel", jerarquía y mucho menos de capacidad... lo minoritario como un nuevo concepto (aunque tenga más de 40 años), pero sobre todo porque se construye a cada tecleo a cada letra impresa en la pantalla.

domingo, 17 de noviembre de 2013

Los signos de la coherencia

“Te quiero!” “Me querés?” “Estás molesto por algo?” Vivimos en el mundo de los signos, vivimos reclamando y emitiendo signos. ¿Buscamos información? Puede ser, pero la buscamos de la manera más equivoca que se nos pueda ocurrir. Esta búsqueda de información se hace por medio de encuentros, y como ya sabemos, muchos de ellos nos convienen y otros no, nos descomponen. Además estamos hablando de un conocimiento específico. Cuando buscamos signos, nos referimos a los cuerpos extensivos, de otra manera no se preguntaría o no afirmaríamos cosas al “otro”. Es porque el otro es otro, independiente de mí por lo que necesito que me diga algo o darle alguna información. ¿Pero hay alguna manera de no buscar signos? ¿Hay alguna manera de conocer que no sea por medio de signos?

Mi herida existía antes que yo

Hay un “aquello que nos sucede”. La cicatriz que nos recuerda el paso de algo que ni siquiera llegamos a ver. Somos víctimas de un medio, de un accidente. Así la cicatriz es esa frontera entre lo interior y lo exterior, o mejor, es la marca que denuncia que en algún momento los territorios se superpusieron, que las fronteras fueron invadidas, que lo exterior ingresó en el interior, que lo transformó, lo sometió. La cicatriz es el más puro recordatorio que las partes extensas se encuentran sin previo aviso, que se traspasan y se descomponen, que se transforman. Que hay una duración que solo por el paso del tiempo degrada los cuerpos. Que no hay cálculos posibles. Que solo somos una imágen en el plano de inmanencia, donde las imágenes actúan unas sobre otras en todas sus caras y sobre todos sus lados. Y que las individualidades extensas están todo el tiempo amenazadas por elementos externos.

¿Es lo incomposible imposible?

Otra pregunta invade, se instala, pide paso, ante el pensamiento lógico binario que no da lugar a las contradicciones ni a los opuestos: ¿cuál es el lugar común de dos desarrollos tan diferentes como el de la semiótica y el del acontecimiento? ¿cuál es el lugar común entre lo permanente y lo que fluye? ¿entre la duración y el devenir? ¿entre lo universal y lo singular? En principio, se me ocurre una sola respuesta: en ese lugar común estamos nosotros, somos lo común en esta lógica binaria. A nosotros nos toca hacer el tercer camino, pues nadie más pertinente para esto que quien quiere hacerse cargo de su acontecimiento y sólo puede hacerlo desde el mundo de los signos. Somos el lugar común, el espacio común, la intersección de las superficies conceptuales entre acontecimiento y semiótica, duración y devenir. Somos acontecimiento a cada momento, y a cada momento afirmamos una identidad, como lo mismo y lo diferente a un solo tiempo.